La correcta gestión de los residuos orgánicos es hoy uno de los grandes retos de las políticas municipales de sostenibilidad. En este contexto, la presidenta APROEMA ha mantenido recientemente una conversación con Daniel Ventura, concejal de Medioambiente de la Ciudad Autónoma de Melilla, para reflexionar sobre el papel decisivo de la concienciación ciudadana en la recogida de los biorresiduos a nivel local.
Durante el encuentro se puso el foco en una idea clara: la separación correcta de los residuos orgánicos no depende únicamente de la existencia de normativa, contenedores o sistemas de recogida. Aunque estos elementos son imprescindibles, el verdadero factor de éxito está en explicar bien, generar hábitos cotidianos y facilitar la participación activa de la ciudadanía. Sin pedagogía ambiental y sin un mensaje claro y cercano, los sistemas de recogida selectiva difícilmente alcanzan los niveles de calidad y eficiencia necesarios.
La conversación permitió también abordar la experiencia y el trabajo que desarrolla APROEMA en Galicia, así como los distintos proyectos que impulsa la asociación en el ámbito de la gestión de residuos, la economía circular y la sensibilización ambiental. Entre ellos, destaca el intercambio de conocimiento entre profesionales, empresas y administraciones públicas, una herramienta clave para avanzar con mayor solvencia técnica y estratégica.
Compartir experiencias reales, aprender de errores y conocer buenas prácticas que ya están funcionando en otros territorios permite a los ayuntamientos tomar decisiones más informadas y reducir la incertidumbre en la implantación de nuevos modelos de recogida y tratamiento de biorresiduos. En este sentido, APROEMA trasladó la invitación a conocer de primera mano los avances y enfoques que se están desarrollando en Galicia, con el objetivo de seguir sumando aprendizajes y soluciones entre territorios.
Este tipo de encuentros refuerzan una idea fundamental: la sostenibilidad se construye desde lo local, cuando existe colaboración entre instituciones, voluntad de compartir conocimiento y un compromiso firme con la educación ambiental. Solo así es posible avanzar hacia sistemas de gestión de residuos más eficaces, participativos y alineados con los objetivos de la transición ecológica.

