Santiago Cristín, vicepresidente de APROEMA, participó el pasado 10 de junio en A Coruña en la 1ª Xornada do Grupo de Traballo de Capacidades de Tratamento de Residuos Industriais, un encuentro técnico orientado a analizar la situación actual de las capacidades de tratamiento de residuos industriales en Galicia y a avanzar en criterios comunes que permitan mejorar la planificación, la eficiencia y la competitividad del sector.
La jornada reunió a representantes del ámbito empresarial, técnico y ambiental con el objetivo de debatir sobre cuestiones clave para el futuro de la gestión de residuos industriales, especialmente en un contexto marcado por la necesidad de disponer de datos más fiables, mejorar la trazabilidad de los flujos y adaptar progresivamente las instalaciones a las exigencias de la normativa vigente.
Uno de los principales temas abordados fue la diferencia entre la capacidad autorizada, la capacidad normal, la capacidad máxima y la capacidad real disponible de las instalaciones. Durante el encuentro se puso de manifiesto que las capacidades declaradas no siempre reflejan la situación operativa real, debido a factores como la variabilidad de los residuos, las condiciones de mercado, la distancia a los centros de tratamiento o las limitaciones derivadas de las autorizaciones administrativas.
En este sentido, se destacó la conveniencia de avanzar hacia modelos de cálculo más realistas, basados en datos efectivos de actividad y tratamiento, y no únicamente en códigos LER o capacidades teóricas. La digitalización y la mejora de la disponibilidad de información fueron señaladas como herramientas esenciales para obtener diagnósticos más precisos y facilitar la toma de decisiones.
Otro de los bloques de trabajo se centró en las capacidades de tratamiento sin uso. En este punto, se debatió si deben seguir computando todas las capacidades autorizadas o si, por el contrario, deberían excluirse aquellas que no presentan actividad durante un periodo determinado. Aunque no hubo una posición única, sí se coincidió en la necesidad de diferenciar entre capacidad formalmente autorizada y capacidad realmente operativa.
La jornada también permitió analizar la agrupación de residuos que no cuentan con legislación específica. Las conclusiones apuntan a que la clasificación debería realizarse principalmente en función de las características materiales de los residuos o del tipo de tratamiento aplicado, en lugar de atender únicamente a la existencia o no de normativa concreta. Esta visión permitiría representar de forma más coherente las capacidades reales del sistema gallego.
La distribución territorial de las instalaciones fue otro de los asuntos tratados. Se planteó la utilidad de elaborar mapas por flujos de residuos, con radios de acción y detección de posibles zonas de sombra, como herramienta de diagnóstico y apoyo a la planificación. Asimismo, se apuntó que, en aquellos territorios donde la actividad económica no justifique inversiones privadas, podrían estudiarse fórmulas de colaboración público-privada que garanticen una cobertura adecuada del servicio.
En relación con la presentación de las capacidades de valorización, se abordó la necesidad de avanzar en una mayor homogeneización conforme a la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular. Entre las propuestas analizadas, se destacó la importancia de diferenciar las capacidades en función de la existencia o no de fin de la condición de residuo, así como de visibilizar los tratamientos que concentran mayores volúmenes y las operaciones intermedias.
Finalmente, la jornada abordó una cuestión estratégica para el sector: la salida de residuos industriales fuera de Galicia. Las conclusiones apuntan a que los factores económicos son una de las principales causas, junto con las diferencias regulatorias y administrativas entre territorios, la especialización de determinadas instalaciones y la influencia de los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor.
La participación de APROEMA en este grupo de trabajo refuerza su papel como entidad de referencia en la representación del sector ambiental gallego. A través de la presencia de su vicepresidente, Santiago Cristín, la asociación contribuye activamente al análisis de los retos actuales y a la búsqueda de soluciones que permitan fortalecer las capacidades de tratamiento en Galicia, mejorar la competitividad de las empresas gestoras y avanzar hacia un modelo más eficiente, trazable y alineado con la economía circular.
Desde APROEMA se considera fundamental seguir impulsando espacios de diálogo técnico entre empresas, administración y agentes especializados, con el objetivo de construir una visión compartida sobre las necesidades reales del sector y promover una planificación ambiental basada en datos, cooperación y conocimiento experto.

